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El Movimiento Internacional 24 Horas de Alcohólicos Anónimos es un conjunto de Grupos de Alcohólicos Anónimos que funcionan las 24 horas del día, los 365 días del año, de servicios gratuitos y permanencia voluntaria, integrados única y exclusivamente por un conjunto de hombres y mujeres, enfermos alcohólicos todos ellos, que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo.

Alcohólicos Anónimos (LLegamos a creer) – Escuchando en las reuniones (1)

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“Mucha gente reza como si tratara de conquistar la voluntad de un Dios (como cada quien lo concibe) reacio, en lugar de asirse a la voluntad de un Dios amoroso.”

 

Alcohólicos Anónimos, Llegamos a creer… (Cap. 3: “Oración”)

XXXIX Aniversario Movimiento Internacional 24 Horas de A.A. de Servicios Gratuitos

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Auditorio Nacional, 18 de agosto de 2014. 17:30

El tercer año de la apertura del Grupo 24 Horas Condesa estuvo marcado por una serie de acontecimientos sobre los que se fue edificando mi sobriedad, y de muchos como yo que llegaron a ese primer Grupo 24 Horas. Cuando mi padrino Guillermo M. me anunció que deseaba retirarse y que creía que yo podía ser el guía, pese a todos mis temores, inicié una experiencia única e inolvidable, básicamente porque había comenzado a nacer en mí un sentimiento que he tratado de acrecentar en el curso de mi militancia: el amor a mi grupo, la gratitud y amor hacia mis compañeros, principalmente a los de esa generación que convivieron conmigo en cada uno de los acontecimientos que vivimos juntos, naciendo de ahí una sólida amistad y gratitud de por vida. Fue ese mismo año cuando se inició la Granja de Acultzingo, que ha sido hasta el día de hoy un verdadero ejemplo de lo que significa en la recuperación del alcohólico el privilegio de compartir 24 horas del día en constante recuperación. Fue en esta granja donde se les transmitió la misma junta de información a Enrique A. y Sebastián A. El primero llegó meses después, y Sebastián desde el primer momento comenzó a asistir a sus juntas para más adelante convertirse en un militante de tiempo completo, sin ningún privilegio, en esa entidad terapéutica. Sin la presencia de estos dos compañeros hubiera sido más difícil y nunca completa mi recuperación. Puedo decir que, a través de la militancia, la amistad con el compañero Enrique A. se hizo más fuerte.

Precisamente ese año le correspondieron los servicios al compañero Guillermo L., cuya vocación de servicio ha sido innegable y es un incansable transmisor del mensaje y guía para todos los Grupos 24 Horas nacidos del Condesa, en una cadena de solidaridad que ha traspasado nuestras fronteras y hecho posible la transmisión de este mensaje.

De esta generación, mi reconocimiento total para el compañero Raúl G., quien ha participado en todas las aventuras, para mí sin duda un gran amigo; también menciono a un compañero respetuoso y responsable, Víctor C., tesorero del grupo; y desde luego para quien guardo especial gratitud, don Macario R. Por alguna razón, el Poder Superior escogió a cada uno de nosotros, y me refiero a todos los miembros del Movimiento, como testigos de este gran proyecto, de este milagro de sobriedad que fue moldeado por el dador de todos los dones, nuestro Poder Superior, un Dios bondadoso que nos llenó de amor.

Si me tocara describir a ese mi Poder Superior, tendría que ser lleno de bondad y comprensión, con una gran capacidad de perdonar y comprender. Los compañeros que he mencionado como conductos de ese mi Dios me han aceptado con una gran comprensión frente a mis debilidades, imperfecciones y defectos de carácter. Para todos ustedes, mi gratitud.

El 18 de agosto se celebrará el XXXIX Aniversario en el Auditorio Nacional. La Mesa de Servidores del Movimiento Internacional 24 Horas de Alcohólicos Anónimos de Servicios Gratuitos te invitamos de manera muy especial a esta fiesta espiritual a través de la cual mostramos nuestro agradecimiento al Poder Superior, a nuestros compañeros que desde cualquier lugar están hermanados con nosotros, porque juntos podemos expresar y mostrar a la sociedad el rostro de nuestro Movimiento.

Gracias

 

Virgilio A., Movimiento Internacional 24 Horas de Alcohólicos Anónimos

Evocación de los Congresos del Movimiento Internacional 24 Horas de Alcohólicos Anónimos (1)

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Una tarde de recuperación en el Grupo 24 Horas Condesa se recibió la visita de compañeros procedentes de Torreón. Vivían a todas luces esos maravillosos primeros pasos de nuestra recuperación en los que se rebosa gratitud y euforia indescriptibles, y se acercaban con una de las muchas ideas que fluyen incontenibles en la mente de un enfermo alcohólico. En esta ocasión se concretaba en la pretensión de realizar el primer Congreso Nacional del Movimiento 24 Horas de Alcohólicos Anónimos.

Cuando aminoran los temores, cuando el amargo sabor de frustraciones y resentimientos se va diluyendo en el mar de afectos que se manifiesta en un Grupo 24 Horas de Alcohólicos Anónimos, suelen surgir nuevamente, a pesar del propio alcohólico, estas manifestaciones.

De manera sencilla y ágil se contactó a los grupos de provincia, se fijaron las fechas, se listaron temas tradicionales, y nos congregamos en la ciudad de Torreón, Coah.

 

Virgilio A., Boletín del Movimiento 24 Horas, núm. 1 (febrero de 1984)

Me llamo Ignacio y soy enfermo alcohólico (llegué a A.A. con 45 años)

Nunca pude imaginar que mi llegada a un Grupo 24 Horas de Alcohólicos Anónimas iba a permitirme desarrollar la capacidad de reconocer mis propios errores y adquirir la fuerza necesaria parar vivir sin necesidad que beber una copa.

A lo largo de mi vida, siempre perseguí encontrarme en paz y no intentar imponer mis opiniones a los amigos, familiares, compañeros de trabajo etc. Aquí en el Grupo 24 Horas practico la auténtica libertad de expresión y el respeto a la opinión de los demás.

Mi alcoholismo bloqueó mi capacidad de respetarme y respetar a los demás. Hoy intento recuperar ese respeto.

 

Movimiento Internacional 24 Horas de Alcohólicos Anónimos

Reflexión del 5 de Agosto

Escuchar atentamente

“Con cuanta persistencia reclamamos el derecho a decidir por nosotros mismos lo que debemos pensar y la forma como debemos actuar” (Alcohólicos Anónimos, Doce pasos y doce tradiciones)

Si yo acepto y actúo por el consejo de aquellos que hicieron que el programa funcionara para ellos, tengo la oportunidad de sobrepasar los límites del pasado. Algunos problemas se reducirán a nada mientras otros puede que necesiten acción paciente y bien pensada. Escuchar atentamente cuando otros comparten puede desarrollar la intuición para manejar problemas que surgen inesperadamente. Normalmente lo mejor para mí es evitar las acciones precipitadas. Asistir a las reuniones o llamar a un compañero miembro de A.A. generalmente reduce la tensión. Compartir problemas en las reuniones con otros alcohólicos con quienes puedo identificarme, o privadamente con mi padrino, puede cambiar aspectos de las circunstancias en las que me encuentro. Se identifican los defectos de carácter y empiezo a ver cómo trabajan en mi contra. Cuando pongo mi fe en el poder espiritual del programa, cuando confío en que otros me enseñen lo que tengo que hacer para tener una vida mejor, descubro que puedo confiar en mí para hacer lo que sea necesario.

 

Alcohólicos Anónimos, Reflexiones diarias

Los primeros pasos (2)

En estos primeros pasos de repente sentimos que algo del proceso fatal de nuestra actividad se ha detenido, que una nueva dimensión dentro del mundo ha sido descubierta por nosotros, y de repente los contornos abismales de nuestra tragedia van cambiando su perfil y toda la negación se va diluyendo en un mar de positividad.

Un manto protector comienza definitivamente a arroparnos. Los compañeros afirman una y otra vez esta experiencia de un cambio drástico. Nada hay más difícil que la práctica de nuestro programa, todo va en contra de nuestros deseos naturales. Sin embargo, para el recién ingresado todo es fácil, todo es euforia y contentamiento. Se han descubierto las primeras muestras de una gran veta, que falta mucho por explorar, y así el impaciente se vuelve paciente, el negativo positivo, el iracundo comprensivo, con una singular facilidad.

Todo es trascendido en ese paréntesis rosa de nuestra recuperación, algo muy parecido a la verdadera tranquilidad. Es la muestra y la promesa, el camino está empezando. Los propios padrinos comienzan a desconcertarse, algunos nuevos aun se desesperan con un ahijado que da muestras de poseer mayor sobriedad, mayor fortaleza, mayor profundidad, mayor convicción, que la del propio guía.

Cuando alguien insinúa: “El nuevo está viviendo la nube rosa”, éste responde que es falso, se siente agredido, aun cuando le complace saber que es envidiado por otros más veteranos en el grupo y que tal vez no han obtenido aquel estado que él está viviendo tan intensamente.

Es impredecible el tiempo que dura este maravilloso estado (inconsciencia bendecida), augurio promisorio de ese nuevo mundo que está por descubrirse. Ajeno e inmune a todo intento de bajarle de su nube rosa, el nuevo flota sin aquilatar en realidad, las veinticuatro horas van pasando y la primera copa no ha hecho su aparición. La luna de miel puede durar días, meses y tal vez años. Esta se verá seguida por otras lunas de miel, de otros estados muy similares, aunque nunca iguales a este primero.

La bondad de Dios, tal como cada quien lo conciba, ha enseñado al iniciado que le ha tomado la palabra, que se comienza a sellar la amistad, que después de esto cualquier vicisitud no será más que nubes de tormenta pasajera, que el poderoso brazo del Señor está en nosotros.

 

Virgilio A., Boletín del Movimiento 24 Horas, núm. 1 (febrero de 1984)

Alcohólicos Annónimos en prisiones: Escucha la advertencia, la súplica de un reincidente

No se puede tomar a la ligera la repetida advertencia de asistir asiduamente a las reuniones de Alcohólicos Anónimos. Ojalá no vivas nunca esta experiencia. Al reincidente se le ha inculcado repetidas veces que es impotente ante el alcohol.

Mi caso se parece a muchos otros similares. Asistir a las reuniones dejó de tener importancia: creí tener un total dominio de A.A. y saber todo lo que había que saber al respecto. Era muy fácil evadir mi responsabilidad. Para no aburrirte, pasaré por alto los detalles monótonos y te llevaré a la boda en que estuve totalmente convencido de que “puedo beber un poco, y después dejarlo”. Hacía tiempo que la obsesión me apretaba.

De lo que más me arrepiento, y creo tener derecho a arrepentirme de algo, es que pude haber evitado esta situación si hubiera seguido asistiendo a las reuniones de A.A.

Quienquiera que seas, dondequiera que estés, si hubiera algún dictado en A.A., sería: Corres un gran peligro si no asignas asiduamente y sin reserva una cantidad razonable de tiempo para asistir a las reuniones, si no haces transmisión de mensaje ni participas en las actividades sociales del grupo. Sin miedo a que nadie me contradiga, afirmo que siempre es peligroso para cualquier miembro dejar de participar.

Sin hacer un melodrama, ni motivado por un exceso de autoconmiseración, si no hubiera dejado que mi forma de pensar se deformara hasta menospreciar la importancia de A.A. en mi vida, no habría perdido nunca esa vida feliz y despreocupada.

 

Alcohólicos Anónimos, A. A. en prisiones: de preso a preso.

Pensamiento del día 27 de Julio

A lo largo del propio devenir del proceso de rehabilitación, cada enfermo alcohólico integrante del Movimiento Internacional 24 Horas de Alcohólicos Anónimos vive una sucesión, no gradual, de pequeños (o grandes) momentos de conciencia, de situaciones de impacto en cada una de las cuales parece descubrir el “secreto” de la recuperación.

No cabe duda de que el primero de esos grandes momentos es la propia llegada a un Grupo 24 Horas. Nos acercamos en un escenario (muchas veces fugaz) de desamparo, de desesperación y desesperanza: el alcohol, aliado de los inicios, nos ha abandonado, nos ha hecho tocar fondo y hoy nos encamina “dulcemente razonables” a las puertas de Alcohólicos Anónimos. Allí, tras la derrota de vernos en la necesidad de pedir ayuda, y lo que esto significa para un enfermo alcohólico, sufrimos un primer impacto emocional: encontrar a otros enfermos alcohólicos (en ese momento aún no son compañeros) que nos entienden y brindan comprensión, nos hablan de un infierno similar, de un sufrimiento que ha seguido los mismos derroteros que el nuestro. Nos aseguran que un día llegaron igual, “a las gradas de la locura y de la muerte”, con la sensación cada uno también de ser “el más miserable de los hijos de Dios”.

En ese incipiente instante de conciencia descubrimos no ser los únicos que hemos vivido la desconexión de la sociedad, la incapacidad para integrarnos en un mundo al que en el fondo despreciamos, la sensación de sentirnos únicos, de vivir como “espías en territorio enemigo”, la añoranza del “paraíso perdido”.

Y de pronto sentimos, algunos por primera vez en nuestras vidas, que no estamos solos, que hemos llegado a casa, que tal vez ni siquiera seamos culpables (alguien afirma que “nadie, ni siquiera un alcohólico, es culpable de padecer una enfermedad”), y que tal vez sea cierta la oportunidad de “vivir una nueva vida, plena y feliz”.

Los primeros pasos (1)

“Mi nombre es… y soy enfermo alcohólico.” Esta es la primera frase de alto contenido terapéutico que decide el proceso de cambio y da forma a la experiencia de una rehabilitación. Cala a fondo esta afirmación, y sin embargo durante muchas 24 horas no significará sino el deseo de la persona que se acerca a pedir ayuda de quedar bien por medio de una mera fórmula de presentación, como muchas del llamado “mundo de fuera”.

Efectivamente, nada representa para el mundo emocional del enfermo alcohólico la afirmación que de manera consciente, a manera de formulismo, comienza a repetir cada 24 horas en sus sesiones de recuperación en el seno de los Grupos 24 Horas de Alcohólicos Anónimos.

La admisión es definitiva para el inicio de nuestro proceso de recuperación. Sin embargo, es un hecho real la incapacidad de nosotros los enfermos alcohólicos para tomar conciencia de nuestra realidad. Esta ha sido empañada por un deseo consciente y volitivo de no enfrentarla, por los efectos de nuestra ingesta alcohólica y nuestra inveterada costumbre de in-autenticidad. Desde el punto de vista espiritual, todo dentro de un Grupo de Alcohólicos Anónimos está matemáticamente medido, y sería trágico que de golpe y porrazo tuviéramos que enfrentarnos a una realidad que siempre temimos y aborrecimos.

Ningún esfuerzo de nuestra parte hará que podamos saltar el necesario compás que marca el misterio de nuestra recuperación. Cada hora y cada minuto está contemplado en un reloj y en un calendario que no nos pertenece. Es en estos primeros pasos donde de repente sentimos que algo del proceso fatal de nuestra actividad se ha detenido, que una nueva dimensión dentro del mundo ha sido descubierta por nosotros, y de repente los contornos abismales de nuestra tragedia van cambiando su perfil y toda la negación se va diluyendo en un mar de positividad.

 

Virgilio A., Boletín del Movimiento 24 Horas, núm. 1 (febrero de 1984)

Me llamo Manuel y soy enfermo alcohólico (llegué a A.A. con 44 años)

Empecé a beber a los 12 años. A los 15, ya consumía otro tipo de sustancias. Con el tiempo, gracias a mi forma de beber y de vivir, perdí pareja, trabajo, vivienda, salud… Me ingresaron en hospitales. Y al final me convertí en un auténtico “sin techo”, con problemas con la justicia.

Un día encontré Alcohólicos Anónimos en un Grupo 24 Horas. Mi vida pasó a tener un sentido: dar lo que me dieron.

Pero quise llevármela solo, y tuve que empezar de nuevo. Entré en prisión. Aquí, sin embargo, recibo la visita semanal de mis compañeros; conseguí un trabajo y ahora tengo un puesto en enfermería. Me dan permisos para salir, y voy a mi Grupo 24 Horas de A.A. para asistir a mis juntas. He vuelto a vivir.

Por todo ello, doy gracias a Dios, tal como yo lo concibo.

 

Movimiento Internacional 24 Horas de Alcohólicos Anónimos

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