Nunca volveré como convicto a prisión


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El día en que salí por las puertas de la prisión me hice una promesa: “Nunca volveré como convicto a prisión”.

Esa noche asistí a mi primera reunión de A.A. como miembro “de fuera”. Cuando entré en la sala, mucha gente se me acercó extendiéndome la mano: “Me llamo…”, tratando de hacer que me sintiera bienvenido. Era mi primera noche fuera, me sentía muy nervioso. Conocí a muchas personas que me decían: “Sigue viniendo”.

Días después subí a un avión hacia otra ciudad. Cuando llegué, mi padrino y su esposa me estaban esperando. Fuimos a una entrevista con mi antiguo patrón: “No puedo darte empleo esta semana”. ¡Pero me habían prometido que tendría un trabajo el día en que fuera puesto en libertad! Todo lo que tenía era la ropa que vestía y un poco de dinero. Sin embargo, sabía que si bebía la situación empeoraría. Un amigo me dio un trabajillo, podría contar con algún dinero.

Después asistimos a la reunión del grupo de Alcohólicos Anónimos. Me hizo sentirme muy bien. Conocí a mucha gente, tomé parte en algunas buenas conversaciones de A.A. después de la reunión. Así me inicié en A.A. en la zona. Salí de prisión con la intención de no volver allí y de no beber. Seguía asistiendo a las reuniones, esperando encontrar un grupo en el que pudiera sentirme en casa. No volví a beber. La bebida no me iba a ayudar, así que no me preocupaba por beber.

Todavía asisto a reuniones en diferentes grupos. Hablo cuando se me pide que hable y hago lo que puedo para ayudar al que ande por el mismo camino por el que yo andaba. Me hace sentir bien ir a las reuniones acompañado por mi esposa. Aquí estoy, todavía sobrio. Todavía participante en el programa. Todavía honesto (honestidad que se me dio como regalo en A.A.). Y todavía felizmente casado.

Ahora me doy cuenta de por qué antes no me salió bien. Intenté hacerlo a solas. Por ello volví a prisión. Ahora, nosotros, como grupo, con la ayuda de Dios, tal como cada quien lo conciba, podemos tener éxito, y lo tendremos. Por esto estoy muy agradecido. Y les doy las gracias a todos los A.A. Me han dado una nueva vida. Todo lo que tengo se lo debo a A.A.

 

Alcohólicos Anónimos, A. A. en prisiones: de preso a preso.

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