XXXVI Aniversario Movimiento Internacional 24 Horas de A.A. (4)


El trabajo dentro de los Grupos 24 Horas de Alcohólicos Anónimos es mediante terapia: catarsis y análisis de la personalidad.

La catarsis es un auténtico vómito que contiene el sufrimiento del enfermo, un ser humano incapacitado prácticamente para encarar la realidad y que definitivamente posee una de las personalidades más complejas de la humanidad.

Virgilio A., XXXVI Aniversario Movimiento 24 Horas

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3 Respuestas a “XXXVI Aniversario Movimiento Internacional 24 Horas de A.A. (4)

  1. Mi nombre es Humberto B. y soy alcohólico.

    Yo sinceramente le doy gracias a Dios por ser alcohólico, pero ya se porqué le doy gracias a Dios, PORQUE he sido de los privilegiados de haber llegado a un grupo de alcohólicos anónimos y haberme quedado. Hoy entiendo porqué el Padrino Virgilio ha dicho siempre que él le da gracias a Dios por ser alcohólico. Porque se siente una sensación muy agradable el poder ser transimsor de un mensaje de esperanza para otros que aún estén bebiendo o para otros que ya están en el grupo y aún tienen la duda si estarán en el lugar indicado, y yo les puedo transmitir esa esperanza de que sí vale la pena quedarse y vivir esta nueva vida útil y feliz a lado de mis compañeros. El hecho de haber sido de los renglones torcidos, y hoy ser conducto de Dios, es un honor, es una experiencia altamente dignificante, que Dios ahora me tome como conducto siempre y cuando yo quiera, y me permita transmitir SU energía, SU mensaje. Esa es la razón por la que uno se siente reconfortado, y le da uno gracias a Dios por ser alcohólico. porque sólo otro alcohólico sabe llegarle a otro alcohólico y dalre el aliviane, desde un plano de igua la igual, donde no se le va a juzgar, igual que a mi que no me juzgaron, sino que otros con el mismo problema me han dado la mano toda la vida que son mis compañeros mis amigos del movimiento 24 horas Internacional de Alcohólicos Anónimos. Dios nos bendiga por ser alcohólicos, pero sobre todo por habernos encontrado en esta dimensión espiritual.
    Yo llegué al Grupo Matriz cuando yo tenía 16 años de edad. Por supuesto que tenía problemas con mi manera de beber, pero yo no aceptaba que yo fuera un alcohólico. Yo pensaba que de seguir bebiendo así, yo me iba a volver alcohólico muy pronto, pero que todavía no era un alcohólico, yo decía que la alcohólica era mi madre. Fué realmente que la llevaba yo a ella al grupo para que me ayudaran a que ella dejara de beber. Yo sentía que mi problema era que mi madre bebía muchisimo y se escapaba en las noches y por esa razón a mi me daban ganas de salirme a beber también en las noches. Lo cierto es que a mi me daban ganas de beber y yo bebía de dia, de noche y a la hora que pudiera, pero le echaba la culpa a esta situación porque al sentir taquicardia cuando veía que tenía por delante la “noche libre”, porque mi madre ya no llegaba, y entonces me salía yo a buscar el alcohol.
    Una ocasión fuí a media noche al centro nocturno donde trabajabamos antes, mi madre cantaba y yo tocaba el órgano, se llamaba “Conjunto EL Rosedal” y fuí ahí a hablar con el gerente y decirle que teníamos fiesta en casa y que si me prestaba una botellita de vodka o lo que fuera. Lo que no le decía era que el único invitado a la fiesta iba a ser yo. Recuerdo que el gerente me negó la botella, pues yo era un menor de edad que me habían despedido de ese empleo precisamente por las borracheras que me puse en ese mismo lugar semanas antes, y entonces recuerdo que en mi peregrinar me fuí a seguir buscando la botella por otros lados a las tantas de la madrugada. En calzada de Tlalpan y la calle Pilares podías tocar la ventanita de metal y te abrían y te vendían vino las 24 horas. Pues ahí fui, pero resulta que no me alcanzaba el dinero que llevaba, pues por ser de noche la daban más cara, y terminé contándole una historia china a un taxista que si no llegaba yo a mi casa con una botella mi papá me iba a golpear. Así que el taxista me dijo: mire: yo tengo una botella cerrada y en su caja de cartón de 3/4 de Brandy Presidente en mi casa. Si quiere se la vendo, pero yo vivo en Xochimilco. Usted dónde vive? no pues en Girasoles. Bueno, le cobro tanto por la ida hasta mi casa, y tanto por la regresada a su casa mas tanto por la botella. Honestamente daba una cantidad elevada de dinero que yo ni de chiste poseía en ese momento. Y le dije: SÍ VAMOS. Pensando en decirle al llegar a mi casa: ahorita le pago, déjeme voy por el dinero, y meterme a mi casa y encerrarme y no obviamente pagarle al taxista ni sus honorarios ni lo de la botella. Y ASÍ LO HICE. Llegando a mi casa me encerré y de inmediato comencé a beber abrazando la botella como si fuera un bebé, y pensaba: lo logré. Qué chingón soy. Al poco rato tenía yo dos policías en la puerta de mi casa junto con el taxista y yo, ahí bebiendo encerrado en mi casa, solo, y con la luz apagada para que no vieran que ahí estaba. Y el alcohol me quitaba un poco el miedo, pero no me dió el aliviane En fin, etc. esa fue una de muchas.

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