Virglio A. – Semblanza del Grupo 24 Horas Condesa (3)


Este primer Grupo 24 Horas de A.A. fue un gran experimento que nadie planeó, y que se inició bajo la inspiración de Guillermo M., pero como respuesta a una gran necesidad de un puñado de enfermos por alcoholismo de obtener ayuda para su recuperación. En los primeros meses llegaron los actuales servidores: Raúl G., Guillermo L., Macario R., Víctor C., Norberto V., Enrique A. A ello siguió el nacimiento del primer anexo, cuya mayor  experiencia fue vivida por el compañero Macario R.

El grupo comenzó a nutrirse y a cambiar su fisonomía, evidentemente a llenarse de energía y de esperanza.

Porque en él los enfermos alcohólicos fueron hurgando en su historial e identificando un cúmulo de emociones que atormentaban sus vidas. Surgió la necesidad irrefrenable de vaciar todas las emociones negativas, en algunos casos verdaderos espantajos que provocan sentimientos de culpa, temores al futuro y del pasado, a los que los compañeros denominan “los fantasmas atormentadores del ayer”. Se consolidó así: la catarsis que se maneja el día de hoy con tanta facilidad en los Grupos 24 Horas de Alcohólicos Anónimos. Esta herramienta y el apadrinaje son las aportaciones más serias del Movimiento Internacional 24 Horas de Alcohólicos Anónimos para la recuperación del enfermo por alcoholismo.

“Usted es para nosotros la persona más importante”, escucha decir el nuevo cuando llega a un Grupo 24 Horas de A.A.. “Si usted tiene problemas con su manera de beber, ha llegado al lugar indicado.” Así se inicia la historia de cada persona que llega a un grupo de Alcohólicos Anónimos. “Un aplauso, por haber tenido el valor de traspasar el umbral de Alcohólicos Anónimos; un aplauso, porque le ha sido dada la oportunidad para poder dejar de beber.” Estas son palabras sacramentales para cada persona que se acerca a un Grupo 24 Horas de A.A.

En esos primeros años de funcionamiento del Grupo 24 Horas Condesa, nadie podría augurar quiénes íbamos a quedarnos, ni cuál era la fórmula para permanecer unidos, agarrados a la balsa de salvamento. La pregunta era: ¿Podríamos permanecer y crecer, o simplemente nos desintegraríamos para morirnos?

 

Virgilio A., Semblanza del Grupo 24 Horas Condesa

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